Restauración

Coronas dentales: cuándo sí y cuándo no

Una corona puede salvar un diente muy destruido, pero también implica un desgaste agresivo. Cuándo está indicada y cuándo hay opciones mejores.

Dr. Marcelo Epelbaum Odontólogo · Fundador Actualizado el 5 min de lectura
Respuesta corta

La corona (o funda) está indicada cuando el diente perdió demasiada estructura (por una caries muy grande, una fractura o un tratamiento de conducto extenso) y corre riesgo de partirse. Sin embargo, si queda suficiente tejido sano, una incrustación (onlay u overlay) es una mejor opción porque conserva más esmalte y dentina.

¿Qué es una corona dental?

Una corona es una funda de cerámica, zirconio u otro material que recubre el diente por completo en toda su circunferencia. Su función es devolver la forma, la fuerza y la apariencia al diente, protegiendo lo que queda de la estructura natural.

¿Cuándo está realmente indicada?

En el consultorio, indico una corona principalmente en tres situaciones:

  • Dientes muy destruidos: Cuando una caries abarcó más de la mitad del diente.
  • Dientes endodonciados frágiles: Después de un tratamiento de conducto, los molares quedan debilitados. Si la pared dental restante es muy fina, la corona evita que el diente se parta al masticar.
  • Dientes fracturados: Cuando el diente sufrió una fisura o rotura grande que no se puede arreglar con un simple empaste.

¿Por qué evitarla si hay alternativas?

Para colocar una corona, es necesario limar (tallar) el diente alrededor de toda su circunferencia (entre 1.5 a 2 mm). Es un desgaste irreversible. Hoy en día, gracias a la evolución de los adhesivos dentales, si el diente aún tiene paredes sanas fuertes, prefiero indicar una incrustación de cerámica. La incrustación actúa como una tapa o pieza de rompecabezas que reemplaza solo lo que falta, salvando el resto del diente.

Materiales actuales

Ya casi no usamos metal-porcelana porque con el tiempo deja una línea negra en la encía. En Clínica Epelbaum trabajamos con flujo digital para fabricar coronas de disilicato de litio (altamente estéticas) o zirconio (muy resistentes), diseñadas y fresadas con altísima precisión.

Fuentes

Este contenido es informativo y fue elaborado con fines divulgativos. No reemplaza una consulta odontológica ni constituye un diagnóstico. Ante síntomas o dudas sobre tu salud bucal, consultá con un profesional matriculado.

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