Pediátrica

Sellantes y flúor en niños —qué hacen y cuándo se aplican

Ninguna de las dos reemplaza el cepillado ni la dieta, pero ambas reducen el riesgo de caries en los dientes donde más aparecen: las muelas. Qué dice la evidencia y cuándo conviene aplicarlas.

Dra. Ana Laura Zdanowicz Odontóloga · Especialista en Odontopediatría Actualizado el 6 min de lectura
Respuesta corta

Los selladores de fosas y fisuras son una resina que se aplica sobre la superficie masticatoria de las muelas para tapar los surcos donde se acumula placa. La guía conjunta de la ADA y la AAPD de 2016 encontró que reducen en un 76% la aparición de caries en esas superficies durante dos a tres años, y el CDC reporta que los chicos de 6 a 11 años sin selladores tienen casi tres veces más caries en el primer molar que los que sí los tienen. El flúor profesional en barniz se aplica cada 6 meses en niños de riesgo estándar y cada 3 a 6 meses en los de riesgo alto, según la AAPD. Ambos rinden más apenas erupcionan las muelas permanentes —alrededor de los 6 años la primera, a los 12 la segunda— porque el esmalte recién salido es más poroso y más vulnerable.

Qué son los selladores y qué tapan

Las muelas —los molares— tienen en su superficie masticatoria surcos y fosas naturales, algunos tan estrechos que las cerdas de un cepillo no llegan al fondo. Ahí se acumula placa bacteriana con más facilidad que en una superficie lisa, y es donde aparece la mayoría de las caries infantiles. El sellador de fosas y fisuras es una resina fluida que se aplica sobre esa superficie, se mete en los surcos y se endurece con luz, formando una barrera física que impide que la placa y los restos de comida queden atrapados ahí.

Cuánto reducen el riesgo de caries

La evidencia detrás de los selladores es de las más consistentes en odontología preventiva. La guía de práctica clínica basada en evidencia de la American Dental Association y la American Academy of Pediatric Dentistry (2016) encontró que reducen en un 76% la aparición de caries en las superficies masticatorias de los molares permanentes durante un seguimiento de dos a tres años, comparado con dejar esas superficies sin sellar.

Los datos de seguimiento poblacional del CDC van en la misma dirección: los selladores previenen hasta el 80% de las caries en los dos años posteriores a su aplicación, y siguen protegiendo contra el 50% de las caries hasta cuatro años después. Los chicos de 6 a 11 años sin sellador tienen casi tres veces más caries en el primer molar que los que sí lo tienen.

Cuándo conviene aplicarlos

El momento óptimo es apenas termina de erupcionar la muela, antes de que aparezca cualquier signo de caries en esa superficie —un sellador no repara una lesión que ya empezó, solo previene que empiece. Eso ubica dos ventanas principales:

  • Alrededor de los 6 años, cuando erupcionan los primeros molares permanentes (las "muelas de los 6 años", que salen detrás de los dientes de leche sin reemplazar ninguno, por lo que muchos padres no notan que ya están ahí).
  • Alrededor de los 12 años, cuando erupcionan los segundos molares permanentes.

Por eso el seguimiento con controles regulares importa tanto como el sellador en sí: si nadie revisa la boca en esa ventana, la oportunidad se pierde.

El otro lado: el flúor profesional

El flúor actúa distinto al sellador: no tapa la superficie, sino que se incorpora al esmalte y lo hace más resistente al ácido que producen las bacterias. Según la guía de la AAPD, el barniz de flúor profesional se recomienda al menos cada 6 meses en niños de riesgo estándar de caries, y cada 3 a 6 meses en los de riesgo alto. En menores de 6 años, el barniz en dosis unitaria es la única forma de flúor profesional recomendada por razones de seguridad —los geles y espumas tienen más riesgo de ingesta accidental en esa edad.

Esto es independiente del flúor de la pasta dental de uso diario: uno es la base del cuidado en casa, el otro es un refuerzo profesional con mayor concentración, aplicado con la frecuencia que indique el riesgo de caries de cada chico.

Lo que no reemplazan

Ni el sellador ni el flúor sustituyen el cepillado dos veces al día, ni compensan una dieta con snacks y bebidas azucaradas frecuentes. Tampoco protegen todas las superficies del diente: el sellador cubre la cara masticatoria, pero las caries también aparecen entre los dientes (interproximales) y cerca de la encía, zonas donde ni el sellador ni el flúor profesional hacen la diferencia por sí solos. Son un refuerzo sobre una base de hábitos, no un reemplazo de esa base.

Cómo se hace en la práctica

Colocar un sellador no requiere anestesia ni perforar el diente: se limpia la superficie, se graba brevemente con un gel ácido para que la resina se adhiera mejor, se pinta el sellador líquido sobre los surcos y se endurece con una luz especial. Todo el procedimiento dura pocos minutos por muela. Con el tiempo el sellador puede desgastarse o desprenderse parcialmente —por eso se revisa en cada control y se reaplica si hace falta, dentro del esquema de seguimiento que empieza desde la primera visita y continúa con el enfoque descripto en odontología pediátrica.

Fuentes

  1. CDC. "Dental Sealants Prevent Cavities: Effective protection for children". Vital Signs, octubre de 2016. archive.cdc.gov/vitalsigns/dental-sealants
  2. Wright JT, Crall JJ, Fontana M, et al. "Evidence-based clinical practice guideline for the use of pit-and-fissure sealants: a report of the American Dental Association and the American Academy of Pediatric Dentistry". J Am Dent Assoc. 2016;147(8):672-682.e12. doi.org/10.1016/j.adaj.2016.06.003
  3. American Academy of Pediatric Dentistry. "Fluoride Therapy" — Best Practices / Policy on Use of Fluoride. aapd.org/fluoride-therapy

Este contenido es informativo y fue elaborado con fines divulgativos. No reemplaza una consulta odontológica ni constituye un diagnóstico. Ante síntomas o dudas sobre tu salud bucal, consultá con un profesional matriculado.

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